La Lima Game Jam es uno de esos lugares a los que siempre quiero volver. Este año fue del viernes 30 de enero al domingo 1 de febrero, en el instituto Toulouse Lautrec de Chacarilla. Desde mi casa eran como dos horas de viaje en taxi, pero ni lo pensé dos veces. Se presentaron más de 20 proyectos: videojuegos de todo tipo y hasta juegos de mesa. Fue largo, fue intenso y fue exactamente lo que necesitaba.
Para quienes llevamos tiempo trabajando en proyectos largos, a veces solitarios, a veces demandantes, la Lima Game Jam se siente como un respiro. Es refrescante empezar algo desde cero, hacerlo con personas nuevas o incluso con conocidos con los que nunca antes habías colaborado. Hay algo muy especial en ese punto de partida compartido, donde todos tienen la misma hoja en blanco y las mismas 48 horas por delante.
En LGJ se nota el esfuerzo de la comunidad y de las personas detrás de la organización por crear un espacio divertido, cómodo y seguro. Un lugar donde puedes probar cosas nuevas sin miedo, equivocarte espectacularmente, aprender si recién estás empezando o simplemente jugar con ideas sin la presión del resultado final. El fracaso aquí no es fracaso.

Panel que se colgó durante la LGJ para dejar pensamientos. Claramente los artistas ganaron.
Máscaras, Kafka y brainstorming
La temática de este año fue “máscaras”. Cuando la revelaron, mi grupo y yo nos lanzamos a un brainstorming largo. Ideas iban y venían hasta que uno de los participantes mencionó que había leído una novela de Kafka y propuso adaptarla al concepto del juego. La idea encajó perfecto: usar la máscara como mecánica para desenmascarar las intenciones de un personaje dentro de la historia.
Así nació nuestro proyecto: un videojuego completamente narrativo dividido en tres partes, donde el jugador debe resolver dos puzzles para poder develar la verdad del personaje y su familia. Todo giró alrededor de esa tensión entre lo que se muestra y lo que se oculta.
La peor siesta de mi vida
Debíamos quedarnos adentro del instituto todo el tiempo. Cuando llegó la noche, había que dormir en algún lado, pero ya casi no quedaban sitios disponibles. Otros equipos seguían dibujando y programando en la madrugada, ocupando cada mesa y cada rincón.
Yo me dormí a las 5am en una butaca al costado de la máquina expendedora de gaseosas, porque fue el único lugar vacío que encontré. La peor siesta de mi vida, pero me levanté con ideas nuevas para el juego. Supongo que así llegan las ideas a veces.
“Hacer lo que te apasiona mientras compartes esa pasión con muchas más personas, y terminar con un proyecto que no esperabas… es revelador. No siempre será lo que planeaste desde el inicio, pero como dice el poema: Ítaca es el camino, no el resultado.”
Aguadito y comunidad
La organización se encargó de darnos desayuno. Yo no estuve para esa parte, pero me contaron que dieron aguadito. También hubo charlas técnicas, talleres relámpago y sesiones de feedback. Espacios que permiten interactuar con otros participantes más allá de tu proyecto.
Me encanta la Lima Game Jam porque es la excusa perfecta para poner en práctica conocimientos recientes, empujar un poco más tus límites técnicos y hacer networking con perfiles muy diversos: desde personas que están dando sus primeros pasos en game dev hasta profesionales con años de experiencia en estudios locales e internacionales.

Arte del videojuego que realizamos en mi equipo.
¿Cómo funciona?
Los game jams son espacios intensivos para prototipar ideas en un corto período de tiempo, generalmente 48 horas. Son una excelente manera de entender cómo se crea un videojuego desde cero: desde la lluvia de ideas inicial, pasando por el diseño, la programación, el arte y el sonido, hasta llegar a una versión jugable.
Desde 2012, el Lima Game Jam se organiza anualmente como parte del Global Game Jam, el evento de creación de juegos más grande del mundo. Cada año, un tema secreto se revela simultáneamente en todas las sedes del planeta, y los participantes tienen el mismo tiempo para crear algo único inspirado en ese tema.
¿Por qué es importante para Perú?
El Lima Game Jam también es un punto de encuentro crucial para los distintos actores de la industria nacional de videojuegos. Estudios independientes, entidades públicas como PromPerú, instituciones educativas y comunidades de desarrolladores se reúnen alrededor de un objetivo común, convirtiendo el evento en una tradición que fortalece el ecosistema local año tras año.
Es un evento sin fines de lucro, impulsado por un grupo humano de voluntarios que, año tras año, invierten cientos de horas para hacer posible este espacio donde crear, aprender y compartir. Realmente repetiría la experiencia sin dudarlo. Es lo que más me gusta de las game jams.